
Elementos de la Policía Municipal se negaron a brindar auxilio inmediato a una bebé de apenas un año, quien recibió al menos tres impactos de bala durante un ataque armado ocurrido la noche del viernes en la Región 240.
De acuerdo con testigos, sujetos encapuchados a bordo de un vehículo rojo abrieron fuego sin objetivo claro, dejando a dos adultos heridos y a la menor gravemente lesionada. Sin embargo, cuando los vecinos solicitaron apoyo a los policías presentes en la zona, la respuesta fue tan fría como absurda: “tenemos que pedir permiso”.
La bebé, bañada en sangre y luchando por su vida, no podía esperar a que alguien autorizara una simple decisión humana. Fue entonces cuando, ante la omisión oficial, un reportero que cubría la escena la subió a su motocicleta y la trasladó de urgencia al hospital, y la indiferencia, institucional.
La pequeña se encuentra en estado crítico, con al menos tres heridas de bala en su frágil cuerpo. Mientras tanto, ni una autoridad municipal ha dado la cara para explicar por qué los elementos encargados de proteger a la ciudadanía decidieron no actuar.
En Cancún, una bebé herida tiene que ser rescatada por la prensa, no por la policía. Y eso lo dice todo.