
El incendio registrado desde la tarde del pasado martes en el basurero municipal de Felipe Carrillo Puerto experimentó una peligrosa reactivación durante las primeras horas de este día, avivado por las ráfagas de viento que complicaron las labores de contención realizadas durante la madrugada.
En entrevista, la presidenta municipal, Mary Hernández, confirmó que los trabajos de sofocación se mantuvieron de manera ininterrumpida en coordinación con la Coordinación Estatal de Protección Civil. La munícipe explicó que, si bien el siniestro había sido catalogado como controlado, las condiciones meteorológicas propiciaron un reavivamiento del fuego.
“Estamos trabajando con Protección Civil del Estado durante toda la madrugada. Quiero reconocer al equipo que ha estado trabajando para sofocarlo; ya se había apagado, pero el viento nuevamente provocó que se reactive el fuego”, detalló.

Para hacer frente a la contingencia, un estado de fuerza compuesto por más de cinco pipas pertenecientes al Ayuntamiento, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y diversas dependencias se mantiene desplegado en la zona crítica.
La jornada dejó además un saldo de una persona afectada. Un elemento del heroico cuerpo de bomberos presentó cuadros de intoxicación por la inhalación densa de humo durante las maniobras de contención, por lo que requirió atención médica inmediata. De acuerdo con el reporte oficial, su estado de salud se reporta como estable.
En cuanto al origen del siniestro, Hernández indicó que las primeras indagatorias apuntan al fenómeno conocido como “efecto lupa” como la causa inicial, cuyo impacto se vio magnificado por la acumulación histórica de residuos sólidos y las condiciones de vulnerabilidad del sitio.

La alcaldesa admitió que esta contingencia ambiental pone de manifiesto el rezago estructural en materia de disposición de residuos en el municipio, y reiteró que la consolidación de un relleno sanitario funcional figura entre las prioridades de su administración, aunque advirtió que la ejecución del proyecto demanda una inversión financiera de gran escala.
En el lugar, las brigadas de emergencia continúan con las tareas de enfriamiento y remoción, mientras densas columnas de humo negro se desplazan sobre las inmediaciones, representando un factor de riesgo latente para la visibilidad y el tránsito vehicular en la carretera federal 295.