Las primeras corrientes de agua comenzaron a registrarse en la comunidad de Naranjal Poniente, en la Zona Maya, donde los escurrimientos ya se observan bajo los puentes de la localidad, una señal clave que vuelve a encender los focos de atención ante la posibilidad de que el caudal avance hacia las zonas más bajas del municipio.
Las intensas lluvias registradas durante la última semana en la península de Yucatán y otras regiones del sureste mexicano han puesto en alerta a las comunidades locales sobre el comportamiento de las aguas de correntía, cuyo desplazamiento suele extenderse progresivamente hasta las poblaciones rurales de Felipe Carrillo Puerto.
Debido a la topografía de la región, el agua acumulada en zonas donde las precipitaciones fueron abundantes se desplaza a través de cauces naturales y extensos tramos de selva. Este fenómeno provoca que varias localidades resientan los efectos de las inundaciones días después, incluso sin estar registrando lluvias en el momento.
En Naranjal Poniente, el flujo constante bajo sus puentes se ha convertido en el principal indicador para monitorear si el nivel del agua continuará elevándose en las próximas horas.
La preocupación también se concentra en la comunidad de San Andrés, un punto históricamente vulnerable que en contingencias anteriores ha sufrido inundaciones repentinas en lapsos muy cortos debido al volumen de agua acumulada.
Aunque la presencia de estas corrientes no confirma de forma inmediata un desastre, los antecedentes de la región obligan a mantener una vigilancia permanente, con especial énfasis en los asentamientos situados en depresiones topográficas o terrenos susceptibles a anegaciones.
El panorama dependerá directamente del ritmo de desplazamiento de los escurrimientos en la selva, por lo que las autoridades locales y la ciudadanía se mantienen atentas a la evolución de los caudales y a los boletines oficiales emitidos por Protección Civil.