
La desaparición de ocho personas originarias de Nayarit destapó una red de operaciones ilícitas en Chetumal: una fábrica clandestina de cigarros instalada en la parte trasera de un hotel, presuntamente vinculada con contrabando internacional y actividades del crimen organizado.
El fiscal de Quintana Roo, Raciel López Salazar confirmó que las víctimas fueron contratadas por una supuesta empresa privada, pero en realidad habrían sido llevadas a trabajar en el inmueble, donde además se les asignaron habitaciones. Desde entonces, se desconoce su paradero.
En ese sentido declaró que están siguiendo una línea de investigación que apunta a un hotel propiedad de un empresario de origen coreano, quien sería el responsable directo de este tráfico de mercancía, en complicidad con al menos dos personas más”, informó el titular de la FGE.
Además, en Chetumal fueron localizados sin vida dos hombres, padre e hijo, quienes presuntamente colaboraban con un grupo delincuencial que operaba dentro de la fábrica clandestina. Las autoridades investigan si este doble homicidio está relacionado con la desaparición de los ocho trabajadores.
El fiscal destacó que el caso no sólo involucra la desaparición de personas, sino que también expone una red de contrabando.