
Cancún.- El sargazo le cuesta a Quintana Roo 17 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), el Banco Interamericano de Desarrollo estima pérdidas por 11 mil 500 millones de dólares al año, es decir, 207 mil millones de pesos, informó Enrique Lendo, coordinador en México de proyectos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), en el marco de la Cuarta Conferencia Unión Europea-Carine Global Gateway 2026.
Lo anterior lo declaró Ledo, al participar con la temática “Cooperación e Inversión; preparándonos para escalar: instrumentos de financiamiento, fondos y herramientas”, donde explicó que la llegada masiva de sargazo a las costas de Quintana Roo se ha consolidado como un problema estructural y un pasivo económico, al grado tal, que el impacto abarca las cancelaciones de reservas, menores tarifas en hoteles, los costos de limpieza y daño al medio ambiente; mientras las autoridades de los tres niveles de gobierno y organismos no gubernamentales buscan esquemas para aprovechar la macroalga y financiar su manejo.
El informe, expuesto por Enrique Lendo, coordinador en México de proyectos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en el marco de la Cuarta Conferencia Unión Europea-Carine Global Gateway, detalla que el sector privado destina en promedio 150 millones de dólares al año solo en labores de limpieza y mantenimiento de playas en la zona hotelera de Cancún y la Riviera Maya, a lo que se suman tarifas hoteleras a la baja y una menor recomendación en certificaciones internacionales.
Sobre el mismo tema, los panelistas llegaron a la conclusión que para contener el fenómeno, la estrategia oficial coordinada por la Secretaría de Marina implementa barreras y buques recolectores con el objetivo de interceptar el sargazo en altamar. La meta de la hotelería organizada es clara: capturar el 90% en el mar y permitir que únicamente el 10% recale en las costas.
No obstante, esta contención genera un desafío posterior respecto a la disposición final de las toneladas de biomasa recolectada. De acuerdo con la ONU, las alternativas se dividen en dos vertientes; una de ellas es el confinamiento controlado, que requiere rellenos sanitarios especiales y regulación estricta debido a que el sargazo concentra metales pesados y arsénico.
La segunda alternativa tiene que ver con el aprovechamiento productivo; es decir, buscar la transformación de la biomasa en fertilizantes, bioestimulantes y biogás, aunque la mayoría de los proyectos aún dependen de subsidios y carecen de modelos comerciales plenamente bancables.
Hoy, durante la conferencia de prensa el Consejo Hotelero del Caribe Mexicano (Chcm), dejó en claro por medio de Toni Cháves, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya: Entre enero y agosto de este año, los vuelos cayeron 4.6 por ciento y los pasajeros internacionales al Caribe mexicano, 6.1 por ciento.
Las proyecciones para enero-abril de 2027 anticipan 5.3 por ciento menos vuelos, el equivalente a medio millón de pasajeros que no llegarán.
El mercado estadounidense, el más importante, se contrajo 10.2 por ciento hacia Quintana Roo, mientras que hacia Europa creció 1.1 por ciento; “no han dejado de viajar”, afirmó Cháves, “han cambiado de destino”. Otros países del Caribe, enfrentados al mismo sargazo, siguen creciendo. Los Cabos, sin sargazo, también registra menos vuelos.
Miriam Cortés Franco tradujo los porcentajes a la realidad cotidiana de los hoteles. La caída del turismo estadounidense representa 707 mil cuartos-noche menos; el turismo nacional, 391 mil. En conjunto, es como si todos los hoteles de Quintana Roo permanecieran vacíos durante 7.1 días. La pérdida económica estimada asciende a 6 mil 375 millones de pesos.
Con información de Agencia SIM