
CANCÚN.— No habían terminado de contar los aplausos por la designación de Eugenio “Gino” Segura cuando al exalcalde de Cancún, Julián Ricalde Magaña, ya se le había agriado el vino.
El político salió públicamente a lamentar que Morena no eligiera a su favorito, Rafael Marín Mollinedo, y pasó rápidamente del “yo con Rafa Marín” al reclamo contra el partido que, según él, ahora “traiciona a sus bases”.
Al parecer, mientras la decisión favorecía a otros todo era democracia interna; pero cuando la encuesta no cayó del lado esperado, aparecieron las traiciones, los intereses y hasta las citas de José Martí.
“Morena se decantó por otros intereses. Se desdibuja, zigzaguea, se vuelve incomprensible, traiciona a sus bases, a su militancia fundacional”, soltó Ricalde, visiblemente inconforme con el resultado.
Y como todo buen duelo político necesitaba dramatismo, el exalcalde desempolvó una frase martiana: “Nuestro vino, de plátano, es nuestro vino, y si sale agrio, es nuestro vino”.
Pues agrio sí salió… al menos para su grupo.
“No vamos a claudicar”, lanzó.
Lo curioso es que el propio Rafael Marín mostró más serenidad que algunos de sus seguidores: reconoció el resultado, aseguró respetar la encuesta y descartó que hubiera existido fraude.
Y esta vez, simplemente, no les tocó brindar.